Historia

En 1935, un joven José Escrivá decide entrar en el negocio de los aperitivos instalando en el pueblo de Bellreguard un puesto con una simple freidora como maquinaria y con patatas, aceite y sal como ingredientes principales para el que sería su producto estrella hasta el momento.

Allí empezó a preparar papas fritas que luego envolvía con un cucurucho de papel y entregaba a aquellas parejas de enamorados que paseaban y que se dirigían al antiguo cine donde compartirían aquellas papas crujientes y calentitas que acababan de adquirir.

En poco tiempo, aquel puesto del pueblo pasó a convertirse en una pequeña fábrica que no solo servía a los transeúntes de la calle sino que comenzó a distribuir a tiendas, bares y demás establecimientos de venta al público. Para ello, la pequeña freidora se transformó en una gran caldera donde José preparaba sus pedidos a lo grande con la misma esencia y el mismo cariño con el que tiempo atrás servía sus cucuruchos de papel.

Años después sería su hijo Pascual quien, formado por su padre, entró en el negocio de las papas.

Fue en 1965 cuando Pascual Escrivá Picó fundo su propia marca "Papas Lolita". Pascual decidió este nombre para su producto inspirándose en su hija pequeña llamada así. No solo utilizó su nombre para el producto sino que también ella era la protagonista del primer paquete, pues su foto ocupaba la portada. Aquel paquete ha pasado a la historia siendo recordado como el paquete de "la niña de las trenzas".

Y aquella niña creció y con ella la pequeña empresa, innovando así nuevos formatos del paquete, nuevos tamaños, nuevos productos. Actualmente la propia Lolita es la que regenta la empresa que hace 80 años su abuelo fundó con orgullo.